Claraboyas.

Retos de seguridad.

Las cúpulas de policarbonato o metacrilato cristalizan con los rayos UV y pierden su resistencia. Aunque parezcan robustas, ceden de inmediato bajo el peso humano. Para evitar caídas, es vital protegerlas con sistemas anticaídas específicos, como mallas metálicas o redes interiores o exteriores.

Al sobresalir de la cubierta mediante un zócalo, se convierten en obstáculos peligrosos. Un simple tropiezo al caminar hacia atrás o transportar herramientas puede precipitar a la persona trabajadora sobre el plástico frágil. Delimitar los recorridos con una línea de vida o equipar las claraboyas son un sistema de protección colectivos es esencial para la prevención de riesgos.

La acumulación de polvo, suciedad o nieve hace que las claraboyas se mimeticen con el tejado, volviéndose prácticamente invisibles. Esto dispara el riesgo de pisarlas por error, exigiendo el uso de protecciones perimetrales colectivas o individuales que garanticen la seguridad en altura.

Cuando se abren para ventilar, la barrera física desaparece y dejan un hueco directo al vacío. Si un trabajador realiza tareas cerca, cualquier descuido resulta fatal. El uso de protecciones específicas o de equipos de protección individual (EPI) anclados a un sistema de retención evita alcanzar la zona de peligro. Disponer de soluciones colectivas compatibles con los mecanismos de apertura y cierre permite tratar adecuadamente los riesgos de estas instalaciones.

Proyectos relevantes de Claraboyas.

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