Debajo de un puente grúa siempre hay actividad: maquinaria pesada, estanterías, vehículos o stock. Si ocurre una caída, el riesgo de impactar contra estos obstáculos antes de que el arnés frene el golpe es altísimo. El reto es utilizar sistemas anticaída rígidos, como raíles superiores (overhead), que bloqueen la caída de forma casi instantánea, reduciendo al mínimo la distancia de despliegue.